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ANÁLISIS CLÍNICOS

Amigos, el día de hoy les quiero compartir que fui a mi chequeo de rutina en un hospital de la Ciudad de México, en "La Raza" (para quienes conocen esta hermosa ciudad). Caminando por los pasillos me percaté algo de lo que nunca me había dado cuenta (pero seguro siempre ha pasado). La cantidad de adultos y no tan adultos que transitan a diario en esos pasillos. Me desconcertó demasiado una persona en específico... Resulta que yo caminaba y vi a lo lejos a alguien que caminaba con bastón (realmente no era tan adulta, yo le calculo unos 60 años) y repentinamente se cayó. Por supuesto que de inmediato mínimo una docena de personas nos acercamos para brindarle ayuda. ¿Qué pasaría si esa persona hubiera sido tu padre o madre? Si hubiera sido alguno de tus hijos? La verdad fue aterrador pensar en ello (fue lo primero que se me vino a la mente). La realidad es que todos llegaremos a esa edad (con el favor de Dios) ; sin embargo, en lo personal a mí me gustaría llegar con una vejez digna en la que pudiera gozar de una caminata con mis nietos en vez de estar en un hospital esperando mi turno para ver al Doctor y no poder valerme por mí mismo. Desafortunadamente en nuestro país (y yo creo que en muchos) no tenemos la cultura de la PREVENCIÓN, por eso se nos hace tan fácil comer lo primero que vemos en la calle, preferimos ver los chismes de la televisión a hacer un poco de actividad física, comer una sopa instantánea a una ensalada de verduras. Querido amigo, hoy más que nunca tiene sentido una frase que me regaló mi querida mentora y te la voy a compartir: "en la primavera de la juventud es difícil ver el invierno". Yo te quiero hacer una vez más la invitación para que valores tus prioridades y cuando llegue el invierno te encuentres bien abrigado.





Con amor y servicio Alex Espino

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